La Perla, abiertamente

proyecto de arte público de puerto rico
por Ana Rosa Rivera Marrero

La comunidad de la Perla, establecida desde finales de siglo IX, ha tenido una trayectoria de cohesión comunitaria y de afirmación constante con sus valores. A estos últimos, se les debe el hecho de que dicha comunidad se halla mantenido vigorosa a través del tiempo, superando obstáculos y promoviendo la participación de sus residentes mediante nexos de reciprocidad.

Tomando estos elementos en cuenta propuse una pieza que brindase al sector, un vehículo para inscribir y perpetuar los momentos trascendentales de su historia. Esta pieza comprende la fabricación de tarjas de granito Azul Bahía talladas con textos alusivos a la tradición oral de la comunidad. Las tarjas se instalaron sobre las gradas de hormigón, ya existentes en la cancha de baloncesto de, La Perla, con la intención de desplegar allí, la memoria colectiva del sector. He seleccionado este emplazamiento en específico por ser un lugar de encuentros, donde se comparten alegrías, cuentos, secretos, juegos, actividades, y eventos sociales.

Convoqué a la comunidad para que narrasen los momentos de su vida comunitaria de mayor significación y, de entre estos relatos, seleccioné los que se tallaron en el granito. Toda esta actividad se perpetuó mediante fotos y videos que permanecen en los archivos del Centro Comunitario para el uso y disfrute de la comunidad.


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El Nuevo Día

San Juan, Puerto Rico - 13 de julio de 2005. Actualizado a las 10:18:31 AM


Por Dentro


La Perla se abre al arte

Martes, 12 de julio de 2005 

Por Elaine Delgado Figueroa


El arte público por lo general es controversial. De no ser así, se debe casi siempre a que es tan insustancial que pasa desapercibido. La opinión pública se ha manifestado a favor y en contra del Proyecto de Arte Público de Puerto Rico. Los primeros son capaces de ver que algunas de estas obras han logrado constituir un espacio para la libertad y el pensamiento crítico que lucha contra los falsos ideales de nuestra sociedad. Entienden que los artistas genuinos nos enseñan a mirar el mundo de una forma diferente y que muchas de sus propuestas sólo podrán ser comprendidas en el futuro. La presencia de las piezas les motiva a enriquecer sus vidas a través del arte. 

En cambio, los segundos consideran el arte como un exceso. Se oponen a que un proyecto como este sea financiado con fondos estatales. Rechazan una obra si no la entienden y generalmente no están dispuestos a escuchar lo que digan los artistas o historiadores del arte porque, después de todo – como expresó una reportera recientemente en este diario- no hay que ser un experto en estética o historia del arte para darse cuenta de que “tanto arte público atolondra”. 

Indiscutiblemente todos podemos opinar sobre algo que se encuentre fuera de las áreas en las que tenemos experiencia. Pero hay que reconocer que estos juicios, aunque no siempre sean incorrectos, son superficiales y no residen en un verdadero entendimiento. La opinión de un experto, sea igual o diferente a la del público, se basa en la experiencia y en un entrenamiento que les permite ver más allá de sus primeras impresiones. Hay una lista interminable de obras maestras de arte público que han sido condenadas injustamente por el público que las vio nacer. 

Considero que no todas las obras del Proyecto de Arte Público están bien logradas, eso sería casi imposible de alcanzar en una iniciativa tan monumental e innovadora dentro del contexto de nuestra Isla. Pero si creo que este proyecto merece convertirse en un modelo a seguir por las futuras generaciones, porque además de llevar el arte del siglo XXI a todos los rincones de la Puerto Rico, ha logrado revivir la discusión del arte en la esfera pública. 

Aprovecharé este espacio para hablar de una de las propuestas más exitosas del Proyecto de Arte Público. La misma ubica a la comunidad en un lugar distinguido del espacio urbano, poniendo en primer plano a la figura del ciudadano. Me refiero a La PerlaAbiertamente, obra ideada por la artista Ana Rosa Rivera. La pieza consiste de un conjunto de placas de granito incrustadas en las gradas de la cancha de baloncesto que se encuentra en dicho barrio. La disposición de las placas lee en monumentales letras “La Perla”. Sin embargo, lo que de primera impresión parece ser un producto del diseño industrial, es elevado a otro nivel por su contenido: las placas llevan inscritas las historias del barrio narradas por los propios miembros de la comunidad. 

“Yo no pertenezco a la comunidad de La Perla, vivo en el Viejo San Juan. He trabajado allí y tengo una conexión especial con ellos, pero siempre tomé en consideración el hecho de que yo no soy de allí. No quería imponer una pieza en su espacio. Mientras desarrollaba el proyecto estaba segura de que no iba a hacer una escultura, ni un mural. Me interesa mucho la historia de La Perla, así que luego de hacer mi investigación decidí que lo mejor sería crear una pieza que perpetuara las historias de los individuos de esta comunidad. Leí muchos trabajos de investigación sobre la comunidad, pero no me interesaba que la voz que hablara sobre La Perla fuera la de un estudiante, ni la de un historiador, ni la de un sociólogo, ni siquiera la mía. Quería que fueran las voces de los individuos de la comunidad las que se encontraran en la pieza”, explica Rivera.  

A partir de la década del noventa, Ana Rosa Rivera ha dado forma a sus inquietudes creadoras a través de expresiones artísticas como el performance y la instalación. En sus piezas ha abordado temas sobre la situación política de Puerto Rico, así como a los distintos aspectos de la vida de la mujer en el pasado y el presente.  

El pasado año, su pieza A Esop A Ekirts formó parte de la Trienal Poli/Gráfica de San Juan, América Latina y el Caribe. Recientemente, fue nombrada artista residente del Fabric Workshop and Museum. Además de dedicarse a la creación de obras conceptuales, Rivera se desempeña como diseñadora gráfica. Al momento de realizar su propuesta La Perla, Abiertamente, la artista ya había establecido un vínculo con esta comunidad a través de su labor como profesora de los talleres de cerámica ofrecidos por la Escuela de Artes Plásticas.  

La Perla yace a los pies del Viejo San Juan, abrazada por murallas centenarias y acariciada agresivamente por un mar que la mira a los ojos. Un misterioso hechizo la convierte en dos barrios diferentes, de acuerdo a la perspectiva desde donde se le mira. Contemplada desde arriba es una cosa y vista de frente, es otra muy diferente. Desde la calle Norzagaray, se muestra completamente desnuda y expuesta. Pero paradójicamente, a pesar de mostrarnos todo, La Perla no nos revela nada. Su verdadera identidad, al igual que la de la obra de Rivera, no se nos ofrece de inmediato. Aparenta ser fácil de leer, pero sólo acercándonos a ella es que podemos descubrirla. 

Todos conocen el rostro negativo de La Perla. Su nombre se asocia al crimen y la violencia. No obstante, la pieza de Rivera aspira a mostrarnos otro perfil, el que encierra los valores positivos que ha cultivado esta comunidad través de los años. “Es importante que las personas sepan que existe otro tipo de gente allí. De ahí han salido deportistas, artistas y músicos destacados. Lo primero que ellos te dicen es que la gente nos los conoce por esas cosas. A ellos les interesa que las personas los conozcan, que conozcan sus valores, lo unidos que son como comunidad, la importancia que dan a la unión familiar. La Perla, al igual que otros lugares, tiene un lado positivo y otro negativo(…) Todas las historias que se incluyeron en la obra son positivas. Hay algunas que te hacen referencia a relatos tristes pero con un final aleccionador”, señala la artista. 

“La hospitalidad de esta gente es increíble. Ellos me abrieron las puertas de sus casas de la misma manera que me abrieron las puertas de su corazón. Todavía al día de hoy continúan enviándome sus historias”, nos cuenta emocionada.  

La artista, en colaboración con Ozzie Forbes, director de Ten Digital Fingers, realizó un interesante documental titulado La Perla, Abiertamente. El mismo presenta las entrevistas realizadas a los miembros de la comunidad junto a datos, vídeos y fotografías que muestran diversas instancias de la historia de La Perla. El documental formará parte del archivo del Centro Comunitario La Perla y será transmitido próximamente por el Canal 6.  

La Perla, Abiertamente es una obra en la que se funden arte público y público artístico. Una propuesta que logró la compenetración de la artista con su público. Rivera ha escrito una crónica sobre piedra que nos revela el interior de las almas de éstos héroes anónimos de la vida cotidiana. Usted decida si la leerá de lejos o de cerca. 

Caja1   Aladino: Zapatero de oficio y filósofo de vocación

“Cuando vine de Corea (la guerra) pues, un día pongo las manos así en la almohada, hablo con mi otro yo, porque tu tienes dos personajes, el que uno denota por fuera, la gente ve a uno, y el que uno realmente es por dentro, como piensa y cómo actúa.  Le dije al otro Aladino, tú tienes un oficio, lo sabes a cabalidad, ¿por qué no tienes un taller tuyo? (…) el que no se atreve ha hacer las cosas nunca se atreve, nunca se ha escrito nada, sean buenas o sean malas, si uno lee la historia de los hombres que se atrevieron a hacer cosas grandes, la historia está llena de eso. Entonces empecé ahí (en su propia zapatería), seguía ahí, seguía ahí, mira estoy allí, estoy allí, estoy allí, empezaron a llegar los clientes, aquello fue como una bendición del cielo, yo hacen 23 años persevero en el Señor, me estoy bien agradecido de Dios, sí, aquello fue una bendición de arriba(…) cuando uno quiere tener algo uno tiene que sacrificarse, no puede estancarse en un solo sitio, tiene que progresar en la vida, ser alguien(…). 

Caja 2  Nace un empresario de las olas

“(…) cada año se hacía un torneo de surfing que se llamaba Perla 2000 que lo organizaban la misma gente de acá abajo, con mi tío y un montón de “sponcers” de afuera, y de aquí(…) Está en Internet y lo pueden conseguir www.perla2000.com. Está el taller también de Perla 2000 en el que pueden hacer sus tablitas allí y pasar, la gente que quieren aprender a ‘chipiar, a hacer tablas. Ya tenemos la tienda aquí en Condado, calle Condado en Santurce, y esa es la tienda Perla 2000 P2K(…) Bueno a los próximos chamaquitos de La Perla (aconsejo) que de verdad, echen para adelante, que no se dejen llevar por las personas que siempre hablan mal de nuestro barrio, que siempre están hablando que no somos nada, que siempre están por las cosas malas, porque de verdad no es así, porque aquí hay mucha gente buena de corazón(…)”. 
 

Caja 3  Mujeres de armas tomar

“Cuando el Huracán Hugo esto fue un desastre y nosotras mismas tomamos control de la Lincoln (una escuela pública), y ahí pues, como no había comida rompimos los candados del comedor, nos tiramos a buscar compra y a pedir y gracias a Dios (se convirtió en) uno de los mejores lugares de refugio donde dimos un buen testimonio”. 

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